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Bienestar para promover todos los días, es una de las tareas obligatorias en la agenda si deseamos estar saludables, ya que todos tenemos situaciones que nos perturban y nos ponen de mal humor, pero vivir en piloto automático nos aleja de disfrutar los placeres de la vida.

¿Sabía que si promueve emociones positivas logra bienestar?

De acuerdo a múltiples investigaciones en el marco de la psicología positiva, las emociones positivas como la alegría, la diversión, la esperanza, entre otras, nos permiten mantener un sano equilibrio en un ratio de 3 a 1, es decir promover 3 emociones positivas por cada emoción negativa contrarresta el impacto que ésta nos ha dejado.

Y tener este tipo de emociones no es tan difícil, basta con evocar emociones positivas del pasado como el orgullo y la satisfacción; en el presente a través de actividades que nos generen placer; y en el futuro a través del optimismo y la esperanza.

Esta medida llamado ratio losada, es en honor a su investigador el Doctor Losada, quien descubrió que los equipos de trabajo con un lenguaje positivo donde prevalecía tres emociones positivas tras una emoción negativa, generaba mejores relaciones, mejor clima laboral y la promoción del trabajo en equipo. Por ejemplo: el reconocimiento, contrarrestaba el efecto de la crítica.

Las investigaciones apuntan a promover bienestar

Las investigaciones demostraron que lo mismo sucede en los distintos entornos: familiares, de pareja, en aulas de clases, etc. En los casos de relaciones estrechas, el ratio debe aumentar de 5 sobre 1 y máximo hasta 11 emociones positivas sobre 1 negativa. Entonces, cuando discutas con tu pareja, lo ideal es ubicar al menos 5 emociones positivas como: ver un álbum de fotos, llamar a un ser querido, salir a caminar, comer algo que te guste mucho, hacer ejercicios; todo lo anterior con la finalidad de contrarrestar el impacto negativo de la discusión.

Este sencillo ejercicio consciente permite florecer lo que equivale a sentirnos en bienestar.

¿Puedo aumentar mis emociones positivas?

Claro que sí, te propongo algunos ejercicios:

  1. Ten en cuenta que las emociones no surgen de las circunstancias que vivimos sino de cómo las enfrentamos. Así que, ser consciente de cómo las experimentamos y qué pensamos ante situaciones adversas es fundamental.
  2. Escribe sobre los eventos positivos que te hayan ocurrido durante el día, esto te permitirá reconocer que siempre hay más cosas buenas que malas; incluso, muchas que están a diario y no te percatas de ellas, como el solo hecho de vivir un día más.
  3. Escúchate al hablar y observa los límites en tu lenguaje como el uso de palabras como: siempre, nunca, todos, nada, debería, tengo que, etc; sustitúyelas por a veces, en ocasiones, algunas personas, quiero hacer, puedo hacerlo.
  4. Distrae tu mente cuando te encuentre rumiando, es decir, pensando repetidamente en una situación negativa; para contrarrestarlo realiza inmediatamente actividades que te distraigan: escuchar tu música preferida, conversar con un amigo, salir a caminar.

El bienestar es posible cuando aceptamos las emociones negativas

Sabemos que en los últimos años las redes sociales y los medios de comunicación han contribuido al “acoso” una vida “feliz”, haciéndonos creer que estar triste, con miedo o con rabia, es un estado que definitivamente no podemos sentir, mucho menos demostrarlo a quienes nos rodean. Sin embargo, estas emociones negativas son tan importantes e indispensables en nuestras vidas como las emociones positivas.

En el caso de la emoción miedo, ésta genera un sentimiento de angustia al tener inseguridad sobre algo, pero puede ser beneficioso si estamos ante la presencia de algún peligro; por ejemplo, caminar por una zona desconocida que nos produce miedo, es una manera de alertarnos que quizá no debamos caminar por allí.

Pero debemos ser coherentes entre la emoción que sentimos y lo que realmente estamos experimentando para evitar la prolongación del miedo, ya que somos nosotros los que debemos dominar a nuestras emociones y no ellas a nosotros.

Las emociones son necesarias

Retomando lo que mencioné al inicio, pareciera que estar triste o pasar por un mal momento debe considerarse como un “secreto de estado”, cuando en realidad expresarnos es el primer paso para identificar con claridad qué nos ocurre, ya que muchas veces desconocemos lo que sentimos. Colocarle un nombre a nuestras emociones es indispensable para superar más rápidamente la adversidad que estemos viviendo.

Lo más importante, es tener presente que tanto emociones positivas como emociones negativas, son beneficiosas y necesarias; las últimas, deben experimentarse adecuadamente y sin prolongarlas; y si deseamos ser felices debemos hacer un esfuerzo diario para promover nuestro bienestar.

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